sábado, 30 de agosto de 2008

Amores Perros

Amor al paso. Un menú variado, para todos los gustos, con todos los colores, tamaños, precios, razas, sexos y hasta la tercera opción.
Servida a delivery, ocultos tras los arbustos, en un lugar oscuro o en el parque del costado. Alguien dice “atrasito nomás”, cuando las hormonas piden un poco de amor por un poco de dinero, como diría García Márquez, “un polvo triste”.
Es así como se mueve el negocio del sexo, la ciudad de las treinta y tres iglesias se ve ahora invadida por la “vida alegre” de las gatitas nocturnas que aparecen en las calles, en una esquina, en una discoteca o un próspero “nigth club”
El avance de la prostitución es símbolo, dicen unos, del progreso. Otros y especialmente otras, piensan que algo pasa en nuestra sociedad y principalmente en cada una de las vidas que se dedican al oficio más antiguo del mundo.

Como una gata de la noche...
Eran las 6.30 p.m. cuando unas botas rojas sonaron en la calle. Ángela, la dueña de estos escandalosos calzados, es una de las más ejemplares jóvenes que trabajan como gatitas: una gatita de cuerpo de adolescente, apunto de cumplir los dieciocho años; espigada y morena, de lenguaje fluido mientras habla de su vida, con cierto brillo en sus ojos cada vez que se acuerda de su familia, entre tristeza y carcajada; a veces de mirada picaresca y sonrisa de oreja a oreja cada ves que le tocan el tema de sus compañeras de gira y ni que decir cada vez que detalla parte de su trabajo con una carcajada eléctrica que pareciera salir de sus cabellos frisados. Su misión: dar al cliente el cariño que pide.
Sin embargo, la dureza de las noches y el arte del maquillaje la hacen ver como una mujer de veinticuatro. Su trabajo comienza y para ella, la noche más productiva termina en S/. 250, pero, la oscura noche de su vida estará por acabar dentro de muy poco tiempo, pues piensa dejar las botas y las tangas para coger los libros.
El recibimiento era de esperarse, un recelo muy característico en ellas, pero una taza de café es el mejor motivo para conversar y olvidar por un momento las discotecas. Con algo de confianza, debido a la solidaridad por ser joven y aspirante a la carrera de periodismo.

La primera vez sentí que el mundo se me caía encima
¿Por qué ingresaste a la prostitución?
En mi familia me trataban peor que basura, decían que era una puta, entonces juré alejarme de ellos, cogí mis maletas y me escapé de casa a los dieciséis, viaje a Arequipa y estuve trabajando de mesera, fue cuando un señor me propuso ser dama de compañía por una noche. Cobre lo que nunca hubiera podido lograr un mes de trabajo.

¿Cómo fue la primera ves?
La primera vez me sentí asquerosa, sentí que el mundo se me caía encima, deseché muchos sueños, lloré mucho y me acordaba que hacía poco tiempo estaba con mí familia, aunque no sé que era peor.

¿Cuál es tú modalidad de trabajo?
Estoy de gira con un grupo de chicas, nos contactamos con el dueño de un local que nos facilita el acceso y el trabajo, es ahí donde nos sale el negoció: las reglas de la chamba siempre son respetadas, nadie se atreve a trabajar sin “jebe” (condón) aunque nos paguen el triple. Mayormente recorremos la parte Sur del Perú.

¿Qué piensas ahora después de un año y medio de esta vida?
Es un trabajo duro y con muchos riesgos, uno se exponen a que la puedan dañar, incluso casi a una amiga la estrangulan, hay hombres que son medio sádicos.
Los viajes son constantes pero me reconforta tener amigas que valgan oro. A veces pienso volver a casa pero no sabría con que cara acercarme a ese lugar.

Hay algo en especial que tú quieras decir
Hace un año y medio yo era una inexperta, no sabía nada pero ahora tengo la esperanza de no quedarme cómo prostituta, estoy ahorrando para estudiar la carrera de periodismo – con una sonrisa picaresca dice - tal vez este en los mismos afanes que tú.

Por ahora dejamos a nuestra morena, para alguna próxima ocasión en la que de repente ella sea la reportera. Mientras que la prostitución sigue creciendo en el rincón de los muertos debido a la demanda de los
pájaros sin nido.

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